LA ESPADAÑA

Espectáculo folclórico

 

Las torres humanas

Esta pieza es junto con el Zángano, una de las más emblemáticas de la provincia de Valladolid, por la espectacularidad de su danza, con cierto estilo jotesco y gimnástico. Su rasgo más característico viene de la torre o “espadaña” humana y femenina, que se construye en forma de semicírculo al final de su coreografía, precedido por una repetición de ritmos de jotas y cambios de disposición de los danzantes en filas y círculos, acompañados siempre por el sonido de la dulzaina.

La danza

La bailan un total de 12 personas, que forman torres humanas en parejas y tríos, que simulan el elemento arquitectónico común de muchas iglesias de España, la espadaña. Una vez formada, los danzantes tocan las castañuelas y pasado un tiempo empiezan a desmontarse las torres, quedando solo una en pie, la principal y central, formado por una pareja, que empieza a bailar y moverse por el escenario.

Procedencia

Esta danza fue representada también por la Sección Femenina en numerosos concursos de danzas en los años siguientes a su incorporación al repertorio folclórico vallisoletano. Sus orígenes proceden de la localidad vallisoletana de Valdestillas, cuando se formaba esta torre en honor a la Virgen de los Milagros cada 10 de mayo, en una procesión por las calles de la localidad, donde los vecinos lanzaban vivas a las autoridades y a la patrona.

Indumentaria

Antes de su difusión por la Sección Femenina, la danza era bailada por hombres con una indumentaria propia, llamadas enagüillas, pero el rasgo femenino de la Sección, configuró y perpetúo su representación actual por parte de mujeres ataviadas, en vez de con su traje habitual, con las enaguas, pololos y unas cintas, muy similar al ropaje de los paloteos.

Significado de la danza

se extendió un significado para esta danza, donde las mujeres se subían en los hombros de las otras para ver el regreso de sus maridos o novios de la guerra.

No obstante, varios autores establecen otro significado previo a su difusión tras la Guerra Civil, como Joaquín Díaz que cree son “representaciones del alma que debía conquistar con la ayuda de la Virtud la altura, el lugar elevado (castillo, torre, etc.) desde el cual mirar de frente y con ojos limpios al Creador; hay que considerarlas, por tanto, como danzas de homenaje al Santísimo

Espectáculo asegurado

Por sus características, esta pieza conlleva una elevada dificultad, pero su espectacularidad motiva al grupo Pilarica para representarla como colofón final en algunas de sus actuaciones tanto fuera como dentro de la provincia, causando una considerable expectación y admiración por el público.

Bibliografía:

Porro Fernández, C. A. (2001). Algunas aclaraciones en torno a los bailes folklóricos en la provincia de Valladolid. Revista Folklore, 244, pp. 119-127.

LA ESPADAÑA

Esta pieza es nuestra joya de la corona, pues somos conscientes de la expectación que ocasiona en el público que nos conoce y el asombro de aquellos que no.

El grupo Pilarica interpreta esta jota siempre con la indumentaria estipulada: enaguas, pololos, cintas y alpargatas, que añade un componente visual diferencial con el resto del repertorio.

FOLCLORE DE VALLADOLID

Entre las formas de baile que se han mantenido o heredado del baile antiguo en Valladolid, destaca por encima de todas, la popular jota. Pero existen otros ritmos que también se bailan, o bien independientes a la jota o de forma mixta: fandango, seguidilla, bolera, bolero, habas verdes o corridos. Muchos de estos son reminiscencias del antiguo Baile de Rueda castellano

El grupo Pilarica como agente activador de este folclore de Valladolid cuenta con algunas de estas piezas en su repertorio habitual:

Calle Calatrava 4, 47011 Valladolid

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