FOLCLORE DE VALLADOLID

Luces y sombras de un folclore distinguido

 
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VALLADOLID, CIUDAD CORTESANA

Valladolid fue durante siglos un lugar de paso y encrucijada de caminos debido a su pasado cortesano, motivo de que haya perdido la autenticidad de muchos temas que aún se conservan en núcleos de otras comarcas de la provincia, pero lo que se ha preservado tiene una vitalidad innegable por no haber perdido el ritmo del tiempo y la sociedad.

UN DESARROLLO DISPAR DEL FOLCLORE PROVINCIAL

La ciudad de Valladolid, en concreto, no fue ajena a modas y modernismos que ha provocado como en pocas áreas de Castilla y León cierto abandono de sus raíces y elementos que conformaban su cultura local.


Situación contraria a lo que ocurrió en otras comarcas de la provincia que sí han conservado un amplio abanico de usos y costumbres propios que les unía y distinguía de las comarcas vecinas (Ver Traje Regional de Valladolid)

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REACTIVACIÓN DEL LEGADO TRADICIONAL

En los años 50, y gracias a otros folcloristas, como Manuel García Matos, Alan Lomax, se refrenda muchas de las recopilaciones de folcloristas anteriores, como Francisco de Salinas, Federico Olmeda...

Pero es sobre todo a partir de los años 70, cuando comienzan su actividad en la provincia numerosos colectivos que han dedicado su esfuerzo a la recopilación y trasmisión de este legado. Unos colectivos que comenzaron con las cátedras ambulantes y los Grupos de Coros y Danzas de la Sección Femenina a partir de 1940 y continúo en las siguientes décadas con la generalización de los grupos de bailes regionales en la ciudad de Valladolid y en diferentes pueblos de la provincia.

IMPORTACIÓN DEL FOLCLORE DE OTRAS PROVINCIAS

La falta de desarrollo del folclore vallisoletano, provocó también un buen recibimiento por parte de estos colectivos del legado folclórico traído de otras provincias cercanas, aunque ajeno a la tradición local, como León, Palencia, Segovia, Zamora o Logroño. Un ejemplo de pieza folclorica heredada es el Bolero de Algodre, natural de Zamora pero muy extendida en Valladolid, o la danza del Ahorcado procedente de Logroño. 

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UN REPERTORIO FINAL CON NUMEROSOS CREADORES

Todo ello culminó en un repertorio folclórico común para toda la provincia, gracias a la actividad difusora y popularizadora de la Sección Femenina y a los grupos de dulzaineros que trabajaron a la par, especialmente el grupo de “Los Quicos” en la zona de Bercero, y otros intérpretes como Mariano Encinas, Lucio Mínguez, Crescenciano Recio, Agapito Marazuela o Victorino Amo.

Bibliografía:

Porro Fernández, C. A. (2001). Algunas aclaraciones en torno a los bailes folklóricos en la provincia de Valladolid. Revista Folklore, 244, pp. 119-127.

Porro Fernández, C. A. (2012). El baile en Castilla y León. La rueda como formación habitual para el baile. Jentilbaratz. 14, pp.111-145.

PARTICULARIDADES

Entre las formas de baile que se han mantenido o heredado del baile antiguo en Valladolid, destaca por encima de todas, la popular jota. Pero existen otros ritmos que también se bailan, o bien independientes a la jota o de forma mixta: fandango, seguidilla, bolera, bolero, habas verdes o corridos. Muchos de estos son reminiscencias del antiguo Baile de Rueda castellano

El grupo Pilarica como agente activador de este folclore de Valladolid cuenta con algunas de estas piezas en su repertorio habitual:

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Creada por Daniel González